Cuando tuve la oportunidad de confesarte lo que sentía,
mis temores se asomaron y mi miedo aparecía,
así que negué lo evidente,
lo que viene desde años atrás,
y prometí en aquél instante olvidarte,
sin pensar más.
Ahora me doy cuenta
que fue otro de mis grandes errores,
pues yo todavía te quiero
y sueño que me correspondes.
sábado, 9 de diciembre de 2006
Suscribirse a:
Entradas (Atom)